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LOS PUROS DE LA SANTA MUERTE
Esta sección es posible gracias a nuestro amigo de siempre Juan Ambrosio, que ha tenido a bien compartir parte de las experiencias que vivido en distintas fiestas de la Santa Muerte y aunque sólo se trata de un brevísmo resumen de las crónicas que está preparando el autor, basta para dar una idea del ambiente que hay entre los devotos de la Santa Muerte en México y el mundo.

Juan, desde aquí hacemos votos para que pronto podamos leer los textos completos de tu nuevo libro por lo mientras la siguiente crónica la presentamos de forma exclusiva para LA RED DE LA SANTA MUERTE


Muchas de las referencias que aparecen en el texto las pueden consultar en su libro “LA SANTA MUERTE, BIOGRAFÍA Y CULTO” de la editorial MR Planeta, México que a la fecha ha superado la sexta reimpresión y se ha convertido en un texto imprescindible para conocer más sobre el tema.

LA FIESTA DE LA SANTA MUERTE EN ZACATECAS

Por Juan Ambrosio

Después de doce horas de viaje y lluvia llegué a un nuevo encuentro con la Santa Muerte, esta vez en uno de los santuarios más antiguos que conozco; el de Zacatecas, México. (ver referencia en mi libro). A diferencia de otras épocas del año, en esta ocasión el terreno árido con vegetación escasa, el sol inclemente que derrite la cabeza y la voluntad, en fin, el calor seco que caracteriza la frontera de Zacatecas con Durango se transformó merced a las lluvias en un paraíso verde. Los cerros y las planicies se volvieron cálidas mientras los últimos nubarrones se alejaban presurosos.

Mi primer punto de llegada fue Sombrerete una de las ciudades más antiguas, con una historia por demás interesante. Pisar sus calles empedradas, mirar sus casas altas, las puertas de madera, las ventanas con sus barrotes artísticamente tallados en hierro forjado, todo ese ambiente que me hablaba de antiguos esplendores, cuando la minería estaba arriba y la riqueza pasaba por aquí, hoy Sombrerete conserva esa nostalgia colonial y no hay duda que es una de esas ciudades donde se antoja quedarse para conocerla a profundidad, sin embargo mi destino era otro, llegue hasta allí para presenciar una celebración más del culto a la Santa Muerte,

Es 27 de julio a 18 kilómetros de esta ciudad se festeja a La Santa Muerte, festejo único por su antigüedad y su simbolismo. Así que tan sólo pude admirar un poco más algo de la bella ciudad de Sombrerete antes de trasladarme a la Noria para presenciar las fiestas que allí se realizan.

Después de un rato más de viaje, el pueblo de la Santa Muerte apareció ante mi vista, con su mina y sus cerros rodeándola. Las nubes habían cedido y un calorcito reconfortante me acarició. Al entrar por la calle que desemboca en la Iglesia una manta me dio la bienvenida, inmediatamente aparecieron los puestos donde se vendían comida, juguetes, ropa y todo lo que se puede encontrar en un día de fiesta.

Así entre la gente que a esa hora de la mañana circulaba por allí, me deslice hasta la Iglesia, construcción sencilla pero imponente, con sus paredes blancas y su única torre que brillaba bajo ese sol que crecía en fuerza. En el pequeño quiosco jugaban algunos niños, lo mismo que en su atrio. Todavía no se había formado la romería que horas después llenaría el sitio.

Por supuesto, lo primero que busque fue la casa, atrás de la Iglesia dónde hasta hace poco, vivía Doña Nati, una de las Guardianas de la Santa Muerte (ver mi libro), sentí tristeza por su partida, pero a la vez, sabía que su dedicación seguramente tendría su recompensa allí donde quiera que estuviera. Le di las gracias y entré al templo.

Mi primera sorpresa fue no encontrar la imagen que buscaba, la Santa Muerte, la Señora no estaba dónde yo la había visto en otra ocasión. Por más que agucé mis sentidos no la encontré, a esa hora no había nadie por lo que no pude preguntar.

Sólo hasta que salí del templo, pude averiguar lo ocurrido y mi sorpresa fue enorme. Para esta fiesta se tenía prevista la visita del Obispo de Tacambaro originario del lugar, Don José Luis Castro Medellín, según me informaron después el obispo le pidió al párroco del sitio quitar la imagen de la Santa Muerte que estaba en la iglesia, de lo contrario la cerraría. Así fue que la Señora dejó su sitio donde había permanecido incontables años para emprender un obligado éxodo, a la casa de Raúl Sarellano, esposo de la nieta de la Guardiana del sitio.

Así, mi visita tan llena de recuerdos y remembranzas se convirtió en un encuentro con un nuevo Santuario de la Santa Muerte, a tan sólo unos cuantos centenares de metros de su hogar legitimo. Por supuesto, lo que ocurrió fue una división de los peregrinos, ya que muchos iban a ver exclusivamente a la “Santita” como le llaman, mientras otros pasaban a ver al santo del pueblo, sin embargo y hablando con franqueza, incluso los que visitaban la iglesia, finalmente llegaban a la sencilla habitación que ahora sirve de resguardo a la imagen. De esta forma en cuanto el peregrino llegaba a la Iglesia y se enteraba del nuevo domicilio de la Señora inmediatamente acudía a postrarse ante ella.

Lo que si ocurrió fue que la música, el sonido, los puestos de comida y demás algarabía estaban del lado de la Iglesia. Sin embargo no falto quien notando esa falta trajo a los músicos para que le cantaran a la Señora. Así fue como Landy Alvarado, de Zacatecas trajo las mañanitas. Eso fue lo que hizo falta para que los allí congregados ya no dejaran ir al trío y se cantaran Paloma Blanca, Calles de Chihuahua, Felicidades, Mujeres Divinas y otras docenas de canciones que los asistentes comenzaron a corear.

El ambiente se hizo festivo, Don Enrique avecindado en Fresnillo y amigo de los Sarellano se animaba a cantar al ritmo de las música, mientras la gente continuaba llegando.

Así entre saludos , canciones y conversaciones esparcidas supe que la imagen llevaba un mes fuera de su Iglesia, y que el párroco ya no quería saber de ella presionado por la las autoridades religiosas del estado. Con todo Raúl Sarellano y su esposa Hortensia Castro, nieta de la Guardiana Doña Natividad han tomado la decisión de seguir la tradición de su antecesora y resguardar lo que es un legado de todos los creyentes.

De esta forma y con el ánimo de la gente que esta dispuesta a colaborar para que la pequeña habitación donde ahora está se convierta en el santuario que a ella le corresponde, dejamos por el momento el lugar, el cielo se había nublado y un viento fresco recorría el lugar, la lluvia amenazaba con caer en cualquier momento, pero estoy seguro que ni con la tormenta la fiesta se acabaría, lo mismo que la fe y la esperanza en el legado de Doña Nati, la primera guardiana, que desde arriba, seguramente, da fuerza y valor a sus descendientes para que la Señora siga en su lugar por siempre.

Todos los derechos reservados para Juan Ambrosio RED SANTA MUERTE
Juan Ambrosio, escritor, fotógrafo e investigador, autor de “LA SANTA MUERTE, BIOGRAFIA Y CULTO” además de otros ensayos que tratan sobre el tema. Si deseas hacerle un comentario sobre éste o cualquier otro de sus escritos escríbele a la siguiente dirección electrónica: juanambrosio@hotmail.com
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